Para la medallista de plata en los Juegos Olímpicos Atenas 2004, Ana Gabriela Guevara, la contratación del sueco Sven-Goran Eriksson, como técnico de la selección mexicana de futbol, no dice nada en el aspecto futbolístico y se trata solamente de una pieza de mercadotecnia.
Insisto: ¿Por qué cuando se trata de algo despectivo y que no nos gusta le echamos la culpa a la mercadotecnia? Que si el iPhone es una fregadera, es culpa de la mercadotecnia; que si Telcel y Telmex ofrecen servicios deprimentes y caros, es culpa de la mercadotecnia; que el técnico de la Selección no nos llevará a hacer un buen papel, es culpa de la mercadotecnia…
Uhmm sí, quizá sí. También el declive de la carrera de Ana Gabriela Guevara y su pleito con federativos deportivos sean culpa de la mercadotecnia… Aún eso, si seguimos este camino, mi comentario no sea tan sarcástico. En fin, ya he escrito lo que pienso…

Leyendo este post, recordé que como sociedad vivimos inmersos en la culpa (parte culpa de la religión tradicionalista), y me puse a pensar que siempre buscamos un culpable de nuestros males.
En fin, pensaba ¿no es más bien culpa de todos?, o mejor, ¿no será que no es culpa de nadie y esto sucede solamente porque estamos queriendo encontrarle el “prietito al arroz”.
Por eso, y aunado a tu otro post sobre esas cosas de las cuales no sabes como, pero has sobrevivido, ¿no será que acumulamos demasiadas cosas, entre ellas reclamos?.
Creo, en inicio (ya me olvidé del “en fin”, por eso digo “en inicio”), que es momento de decir “gracias a este objeto, rollo, bronca, etc, etc, etc, gozamos de…”.
Es parte de la crítica también, no instalarse en la misma y hacer algo. Por eso aplaudo tu reflexión.